El legado histórico de Cartagena de Indias

Cartagena de Indias fue erigida en una estratégica posición geográfica con el fin de protegerla del asedio permanente de los piratas. Más tarde, las inclemencias del clima obligaron a las autoridades a reforzar sus murallas para proteger la línea costera; aunque los españoles que la fundaron no tenían conciencia del cambio climático, hoy queda el legado de sus murallas y fortificaciones.

Cartagena de Indias fue fundada el 1 de junio de 1533 por Don Pedro de Heredia. Esta, que a la llegada de su fundador fue vista como un lugar de paso en el cual instalar un campamento provisional, se convirtió algunos años más tarde en la joya mejor guardada de la Corona. La importancia de la ciudad radicó en su ubicación estratégica, la que le permitió convertirse en uno de los puertos americanos más importantes de la época colonial desde donde se enviaban hacia el Viejo Continente metales preciosos y diversos productos, y se recibían provisiones y mercaderías (incluyendo los esclavos). Fue así como la ciudad se tornó en el lugar más propenso a las invasiones de aventureros y corsarios de otros reinos, razón por la cual la Corona española decidió fortificarla como protección a estos adversarios.

En la construcción del sistema de defensa de la ciudad se aprovechó su morfología como barrera natural. La primera línea de defensa se erigió en Bocachica, para el momento la única entrada posible a la bahía, pues en Bocagrande se había formado un gran banco de arena causado por el naufragio de algunas embarcaciones. Este banco de arena pronto conectó la isla de Tierrabomba con el área continental impidiendo el paso de las naves. Para complementar el sistema general de defensa de la Bahía, se construyó alrededor de la ciudad antigua (hoy Centro Histórico) una serie de cortinas y baluartes con piedra coralina extraída de canteras cercanas.